martes, 15 de enero de 2013

Vergüenza debería darme

disfrutar de la comida.
dejarme de tanto en tanto las piernas sin depilar
dejar que se me vean las canas
no usar una faja
no usar crema antiarrugas (me lo propongo, de verdad que sí, palabrita del Niño Jesús, la de la mañana y la noche)
maquillarme todos los días y tapar las ojeras
tirarme en el sofá con un chocolate caliente (en todo caso tendría que ser siempre un té verde, que es depurativo) en días como hoy cuando hace una rasca de narices en lugar de entrar en calor corriendo 25 kms en el andador - bueno, solo dos, je..

¡Pero es que es demasiado!
estoy cansada de sentir, ver, oír y leer que soy "defectuosa", prácticamente desde que nací

¿Por qué he de arrancarme los pelos de las piernas con cera - y digo piernas, incluyendo ingles, bigotillo, axilas? ¿Por qué no puedo tener un sobrepeso de unos 3 o 5 kilos por disfrutar cocinando, aprendiendo de otras gastronomías, de gozar encontrándome con amigos en un restaurante? ¿por qué tengo que tener siempre el pelo oscuro y no contar las hebras de color plata que ya van apareciendo llegando a la cuarentena? ¿por qué siempre me dicen que huelo mal en cada etapa de mi vida y por lo tanto debo comprar primero pañales y después salva slips, compresas, y pañales adultos?¿por qué no puedo mostrar mis arrugas y ojeras, señal que he llorado, reído, me he preocupado, he enfermado? ¿por qué no puedo dejar a mi piel respirar libremente? ¿por qué he de ejercitarme?



No vale ahora decirme de una manera políticamente correcta "por salud, por sentirte bien contigo misma", manda huevos, como si la única manera de sentirse una bien consigo misma fuera siendo exactamente igual que todas esas modelos de Victoria's Secret, todas clones, ninguna diferente, ninguna especial y un modelo minoritario en este mundo. Sí, muy guapas, pero no las únicas bellezas en este mundo. Si no me gustan las canas, me las quitaré, si no quepo en mi ropa, ya adelgazaré o compraré otra nueva, pero porque yo quiera, no porque tú lo mandes. Y me hagas creer que necesito algo que en realidad no, con una promesa falsa, para que unos se enriquezcan y yo siga frustrada porque nunca jamás lo conseguiré.


Es cansino estar despertándose por las mañanas y leer en el periódico, en las redes sociales, oir en la radio y ver en la televisión, que estás mal hecha y has de cambiar, a la fuerza
Y estás mal hecha......porque eres mujer.Así tal cual, tienes los cromosomas XX y ya eres defectuosa, ya vas a pasar toda la vida bombardeada para moldearte según no sé qué cánones estéticos impuestos por quién, de una manera frívola y cruel.


Y lo peor es que muchas caemos en determinados momentos en esa guerra. Y queremos alcanzar una perfección que nunca será bastante, sin darnos cuenta que en la diferencia es donde está esa perfección.

Si alguien quiere "matarse" en conseguir llegar a ser ese modelo, estupendo, bravo, maravilloso, todo para ella. Pero ya está bien, por favor, de ese machaque continuo y ese lavado de cerebro, porque todos estamos viendo los resultados y no son nada alentadores. Que haya niñas con 9 años preocupadas por el peso, el maquillaje o llevar tacones, no es normal ni sano cuando se aleja de la esfera del juego, de la imitación...
No pretendo ni mucho menos con esto hacer una apología del haz lo que quieras con tu cuerpo, pues tan malo es el exceso como el defecto y eso lo sabemos todos. Que el físico no determina nuestra inteligencia, nuestros recursos, nuestro valor como seres humanos. Y no podemos seguir rechazándonos y maltratándonos sólo por eso.

Por cierto, los hombres también envejecen, huelen, engordan y se tiran pedos. Sí, se los tiran.
Ahora a ver cuántos anuncios y artículos hay intentando cambiarlos. Porque puestos a ello yo querría que todos fueran como.... Gerard Butler
Si no van a serlo, que no esperen Gisele Bundchen de nosotras.

domingo, 6 de enero de 2013

There and back again - Un viaje de ida y vuelta

Sí, es el inicio de El Hobbit
No, no es una crítica sobre la película (a título personal me encantó y estoy deseando ver las otras dos), para leer una reseña buenísima mi ciber amiga M Carmen hizo una excelente aquí
En realidad se trata de una frase que resume la vida de nuestra familia, yendo y viniendo, esta última vez de las vacaciones navideñas en España con la familia.

Y es que aunque seamos "nómadas" gracias a las multinacionales cada 2-3 años y nos guste la excitación del cambio, el aprender nuevas caras, nuevos modos de hacer las cosas, cada vez, personalmente, se me hace más difícil

El tener nenes influye y la edad corrobora y en momentos en los que estás en casa, tu casa, tu país, tu ciudad,tu sol, tu ambiente, los recuerdos...la puñalada de la melancolía cuando vuelves al lugar donde estás viviendo es brutal.



Recuerdo el día que pasamos en Valencia, el domingo 30 de Diciembre, y salimos a la Plaza de la Reina, y la iglesia de Santa Catalina. Esa mezcla de alegría y nostalgia con un cierto resentimiento. Resentimiento porque algo pasó, algo salió mal en en el plan de vida trazado que hizo que tuviera que abandonarla porque no lo sentía más mi lugar, todo mi cariño no era correspondido, todos mis sueños se morían allí.  Sí, estaban (están) mi familia y mis amigos más queridos, pero ellos no pueden vivir mi vida, sólo yo, y mis intentos de establecerla resultaban inútiles - excepto conocer a mi marido, pero ello ya me llevó lejos, al norte, al frío, con sonidos extraños y caras diferentes, y allí empezó la vida que yo quería (trabajo y familia), aunque no en el lugar que siempre pensé.
Desde entonces, siempre ha sido así, una especie de huida hacia adelante, hacia otros lugares, intentando buscar el hueco donde encajar.
Y lloré, vaya si lloré apoyada en los muros de la iglesia con el abrazo siempre presente, cálido y reconfortante de R, que me recuerda que donde estemos los 4, ahí está en realidad el hogar y que no hay que pensar tanto, sino vivir. Y es en realidad una buena vida la que tenemos, con sus dificultades y sus alegrías y ventajas, sólo que a veces resulta bastante duro.


Sólo hay un oasis que permanece inalterado, el pueblo de mi madre y su familia, al lado del mar, ahí es el reposo y la energía para seguir en marcha y caminando. El acento lánguido y dulce del valenciano, sonido de mi niñez,  el sol brillante y el azul intenso, la inmensa playa, la confirmación que me llegó en mi adolescencia que valía, de lo que era la amistad de verdad, lo que son los buenísimos amigos, la gente de la que quieres estar rodeada siempre, que no te deja, que está ahí para levantarte en los momentos de soledad y para disfrutar en los momentos de cercanía, esa relación que intentas reproducir en otros lugares pero nunca va a ser igual, puesto que al ser nómadas, estamos expuestos a la brevedad - meses, años a lo sumo -  del contacto.
La que no importa tanto la distancia, porque sí los notas cerca, cerca de verdad y cada reencuentro es una explosión de alegría y que gracias a ellos las redes sociales sí tienen significado de ser, pero no los pueden sustituir jamás...



Ahora de vuelta, tras el paréntesis navideño que supuso una relajación de la rutina,la ayuda de los abuelos, ver a los pequeños en la calle al sol casi a todas horas, los amigos de veintitantos años,  vuelve la rutina durante otros 6 meses y estamos alterados, mucho, hay algo que nos falta, y esta falta nos enfada y nos aleja entre nosotros,  nos cambia hasta que vendrá el día que nos volveremos a acostumbrar y seguiremos bien. Nunca debemos olvidar que mientras estemos los 4 juntos, tendremos un hogar.

Son los viajes de ida y vuelta.  Nuestra vida.
There and back again - our family's tale






domingo, 30 de diciembre de 2012

Propósitos de Año Nuevo

Hoy es una entrada breve, debido al cansancio, la melancolía, la cercanía a la vuelta de la rutina habitual en el país en el que vivimos.

Mañana será la noche de los deseos, de Fin de Año, la época en la que generalmente miraba hacia atrás para hacer balance y proponía objetivos para el siguiente, una hoja en blanco donde empezar nuevamente y a mejor. Pero es muy difícil empezar de 0, como si nada hubiera pasado, pues el pasado nos acompaña siempre.

En estos tiempos difíciles, y tras estar observando, oyendo, a mí misma, a los demás, a mis niños, a mi familia... realmente mis propósitos son muy escasos...

Seguir con salud, seguir con un trabajo que nos sustente y tanto para mí, como para el mundo, que sepamos mirarnos abiertamente a los ojos. Sin sentirnos incómodos ni avergonzados, sino unidos y reconocidos en los demás.

es un propósito tremendamente difícil, lo sé. Pero tal vez así si seamos capaces de realmente empezar una nueva página, mucho más brillante que las anteriores.


Feliz año 2013.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Navidad (II)

Ya estamos aquí, esta noche nace Jesús, baby Jesus birthday según mi hijo. Y esta noche vamos a hacerle un regalo, sí, vamos a regalarle, a regalarnos, una dosis de esperanza alegre en acción. Durante todo el año. No tengo más palabras hoy que GRACIAS y FELIZ NAVIDAD.

martes, 11 de diciembre de 2012

Navidad (I)

Cada vez queda menos
Ya nos está invadiendo cierto nerviosismo, cierta excitación porque se acercan las celebraciones navideñas y si todo va bien y Dios quiere, lo pasaremos con nuestra familia en España.
Los peques encantados, el mayor inmerso en la representación de la obra navideña "Born in a barn" del cole, la peque aún no le pilla el sentido pero está enamorada de las luces del árbol y le encanta ver al mini-bebé de nuestro mini-misterio.

A nosotros nos entra cierta nostalgia, me atrevería a decir que la de mi costillar una nostalgia pintada de alegría - sus Navidades siempre han sido llenas de gente, primos, abuelos, tíos, etc; de alivio (vacaciones tras unos meses de duro trabajo y bastante estrés). La mía teñida de una cierta sensación de melancolía, porque aun con la presencia de estos bombones (y celebrando el cumple de uno de ellos), ya nunca serán lo que eran para mí. Aunque no quita que también tenga ganas de usar este tiempo para desconectar. Un poco al menos.

¿Qué celebramos en Navidad? Celebramos el regreso a casa y el estar con la familia.
El ser una familia. El tener la familia de los amigos.
Celebramos la presencia de los dos miquillos (aunque agradecidos todo el año y felices como perdices, en estas fechas más todavía).

Y celebramos el nacimiento de un niño, va a ser que somos muy tradicionales y conservadores y sí, celebramos el nacimiento de Jesús. Justamente de ese niño, y en él, de todas las personas y en la existencia de todo ser humano, el nacimiento de Cristo. Al menos, lo intentamos, porque bien sabe Dios que a veces hay algún "hermano" al que le daríamos hasta en el carnet de identidad, con un espíritu nada navideño

Sí, hace muchos muchos años que el marido de mis entretelas y yo sabemos perfectamente que no nació en estas fechas, que no fue en el año en que se dice, que es un préstamo de unas celebraciones paganas (el Sol Invicto, las Saturnales etc), que si el árbol que si los reyes y el cometa Halley etc y todo eso, que sí, que el ser creyente no significa ser ignorante (aunque algunos piensen que sí). Y realmente, nos importa muy poco por no decir nada. Y es curioso ver todos estos debates sobre si son cuentos, sobre si celebrarlo o no, que si la tradición, que si la iglesia etc que se va a originar en estos días. Curioso y predecible.

Personalmente, debo decir que es ahí donde me ataca la nostalgia. En mi casa la presencia de Jesús siempre ha sido constante y muy fuerte, de ahí que esa sensación de magia que parece tener la Navidad en estos tiempos me choque y mucho, no es magia, no. Podemos ver "mágica" la historia del nacimiento etc, pero de nuevo, he ahí la forma, que no el fondo!
Lo que significó el nacimiento de Jesús y su mensaje, el suyo, no el de nadie más. No es magia, para nada.
Es tremendamente difícil y tremendamente maravilloso, ver en un niño, desnudo, pobre a tu suegro cuando te pone de los nervios con sus comentarios, a tu mujer que es - reconozcámoslo - una quejica impenitente, a cualquier persona que te haya agraviado u ofendido (que a su vez, tampoco supo verlo en ti), al que pide dinero en la calle o al que se droga, a un inmigrante.O simplemente la persona que te cae como una patada en salve sea la parte.

El nacimiento, en mi opinión, significa más que un precioso árbol lleno de luces, espumillón y adornos. Más que esas maravillosas cenas caseras y el buen ambiente, en dos o 3 días al año. Que el poner las figuras del belén e ir destapando el calendario de Adviento. Que los regalos. No estoy en contra de nada de esto, para nada! qué alegría saber disfrutarlos, llenar de luz y alegría esos días, disfrutar de la vida y pensar que alguien se ha pasado una hora o 5 minutos pensando en ti para traerte un regalo que ni necesitas y a lo mejor ni te gusta, pero ha hecho el esfuerzo, simplemente por ser tu.

Pero siempre quiero algo más, algo más que va más allá de eso. Quiero ser ese niño. Quiero que lo seamos. Quiero verlo, abrazarlo y ayudarlo, quiero que me abrace, me vea y me ayude. Que esté ahí, estar ahí. Durante todos los días del año




jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Por qué no escuchamos?

Creo que uno de los grandes males de este mundo es no escuchar.
Oir, todos oímos, pero escuchar, no siempre y no bien.
Como pensé en otra entrada anterior, hay demasiado ruido y demasiada gana de ¿atención? ¿tan solos nos sentimos en realidad? ¿tan vacíos?. No tengo ni idea.



En fin, hace frío y estoy embotada y aletargada y con la vida diaria - donde sinceramente me la paso repitiendo lo mismo unas 50 veces a dos adorables personajillos de 4 y 2 años - tengo de sobra. Pero cuando leo artículos en periódicos, me parece que el no prestar atención, no escuchar es algo universal (probablemente me repito tanto porque tampoco escucho yo, aunque -y no tengo abuela- creo ser buena oyente)

A lo que vamos. Me asombra absolutamente la dureza de oído de los poderes públicos. Es adquirir un sofá, sillón, mesa y despacho, que les brota un cerúmen bestial en el oído interno (y da igual que haya crisis que no).

Por poner un ejemplo, cuando en España y en otras partes de Europa ante la masiva llegada de inmigrantes algunos ciudadanos (peor que mejor informados) comenzaban a mostrar su inquietud - las leyes hechas para proteger a los más débiles dejaban de ampararlos y amparaban a los recién llegados, que obviamente, mucho peor estaban -  no recibían (a mi entender) la oportuna atención. O se les despachaba llamándoles de todo  menos guapos, o en tono paternalista se intentaba convencer que todo iba bien, dejándolo todo como estaba cuando debería haberse adaptado a las nuevas circunstancias. Y no era cierto que todo fuera bien, y cuando ha estallado (o más bien, implosionado) la burbuja vemos que cierta razón había. No por el hecho de los inmigrantes, ni mucho menos, sino porque quien tenía la responsabilidad no había hecho absolutamente nada para mejorar y adaptarse a la nueva situación. Y personalmente, creo que algunos ahora se aprovechan de eso para seguir hurgando y metiendo más miedo todavía y más odio, y otros se alegran de pasar la patata ardiendo con la que no hicieron nada, nada en absoluto

Veo en España las reformas educativas (en mi opinión, no las entiendo nada) y con la crisis los recortes en sanidad y educación, unos pilares que siempre nos han dicho que es lo fundamental para que una sociedad salga adelante,  y que nos prometieron que jamás se tocarían , de repente, zas, ya no vale
Salimos (salen) a la calle, 99% de los manifestantes pacíficamente pidiendo, de nuevo, ser escuchados y otra vez, sordos como tapias. Sordos y sacando a la policía, ojo, no sea que....¿que qué? ¿quemen el Congreso? ¿les agarren por los pelos o les digan cabrones?  ¡Quieren ser escuchados, pero de verdad!! Tienen (tenemos) nuestras razones, nuestra verdad y es lo mínimo que se pide en esta democracia que ya no lo parece tanto. Ser escuchados y no sólo cuando interesa el sillón de turno. Aunque nos parezca un error, una metida de pata garrafal, o una estupidez, creo que lo mejor que podemos hacer siempre es ESCUCHAR, porque siempre hay un porcentaje de razón en lo que se dice, mayor o menor. Siempre, porque luego hay quien hace muy bien el paripé de escuchar y ofrecer soluciones y nos mete en debacles mayores (¿alguien se apuesta a qué se debió que Hitler ganara por mayoría unas elecciones? ¿nos apetece repetir experiencia? a mí, no, sinceramente)

Y en una democracia, como las que vivimos, sobretodo a la mayoría, y no sólo cuando interese.
Porque esos niños a los que no se les escucha, serán luego votantes y serán los que levanten el país, pero si no se les escucha ni prepara ni cuida, no habrá nada
No creo que sea bueno ir por la vida en plan "detrás de mí, el diluvio" - algún día, esporádicamente, sí, lo hacemos todos, cuando estamos hasta los mismísimos wifins y necesitamos un descanso - pero no por norma general.

Y tengo la impresión que después de esta vendrá el diluvio, no habremos escuchado lo que esta crisis está siendo y manifestando, nos quedaremos a flote y diremos que el que venga detrás que arree.
Pero todo lo diremos muy muy fuerte, gritando, porque nadie escucha


jueves, 29 de noviembre de 2012

Exceso de equipaje

La entrada de hoy no es mía, es de una muy buena amiga, madrina de la peque, que como muchas de nosotras, se encuentra a veces en una encrucijada, buscando sus metas - las propias (sea la maternidad, que el trabajo, los estudios, incluso los hobbies) - y encontrándose con piedras en el camino, situación causada a veces por aquellos en los que confiamos a ciegas que nos ayudarían..



He viajado mucho a lo largo de mi vida, viajes cortos, no demasiado largos ni demasiado lejos, lo normal en estos casos. Siempre me ha dado un vuelco el corazón alejarme más de lo suficiente del hogar. Pero hoy he decidido viajar más lejos…sin excusas y sin plantearme nada más, dar el salto con el único objetivo de conseguir lo que me proponga. Yo sola ante la meta que tengo enfrente. Con lo que no contaba es con el exceso de equipaje.



Explicaré mi historia. Soy una mujer inquieta pero hasta ahora insegura. Mujer de pequeños pasos, asegurando cada uno de ellos antes de dar el siguiente. Reforzándolos con las opiniones de los demás y retrocediéndolos ante la incertidumbre. Como muchas mujeres de hoy en día mirar al frente supone dejar atrás los consejos de una madre anclada en otras ideas, los de aquellos que no acaban de creérselo, dejar atrás algunas opiniones que desaniman y no ayudan.

Consejos que son exceso de equipaje para un viaje largo, que hace que los pasos pesen más, que camines más lenta y que de vez en cuando vuelvas la cabeza para plantearte si tienen razón. Son momentos de lucha contigo misma, de repetirte mil veces que tienes que continuar, que merece la pena, que tus metas merecen la pena. Y das un paso más.

El equipaje sigue pesando, porque lo cierto es que nunca te abandona, siempre está ahí, sobre tus hombros. Se trata de no prestarle demasiada atención y seguir avanzando. Y el camino es largo y solitario, algunas voces a lo lejos y también cerca, hacen que el peso disminuya y entonces te notas descansada y coges fuerza. Y es una sensación extraña, mezcla de orgullo por ti misma, porque te vas acercando, y de tristeza porque no la puedes compartir con algunas personas importantes de tu vida, aquellas que te anclan; aquellas se quedan atrás, al principio del camino.

Y después de mucho andar llego a la tan ansiada meta. Lo he conseguido. Comparto mi felicidad con los que me acompañaron y guardo la esperanza de creer, que en el fondo, los que se quedaron en el camino se alegran también por mí, o quizá no, porque nunca lo entendieron.