domingo, 6 de enero de 2013

There and back again - Un viaje de ida y vuelta

Sí, es el inicio de El Hobbit
No, no es una crítica sobre la película (a título personal me encantó y estoy deseando ver las otras dos), para leer una reseña buenísima mi ciber amiga M Carmen hizo una excelente aquí
En realidad se trata de una frase que resume la vida de nuestra familia, yendo y viniendo, esta última vez de las vacaciones navideñas en España con la familia.

Y es que aunque seamos "nómadas" gracias a las multinacionales cada 2-3 años y nos guste la excitación del cambio, el aprender nuevas caras, nuevos modos de hacer las cosas, cada vez, personalmente, se me hace más difícil

El tener nenes influye y la edad corrobora y en momentos en los que estás en casa, tu casa, tu país, tu ciudad,tu sol, tu ambiente, los recuerdos...la puñalada de la melancolía cuando vuelves al lugar donde estás viviendo es brutal.



Recuerdo el día que pasamos en Valencia, el domingo 30 de Diciembre, y salimos a la Plaza de la Reina, y la iglesia de Santa Catalina. Esa mezcla de alegría y nostalgia con un cierto resentimiento. Resentimiento porque algo pasó, algo salió mal en en el plan de vida trazado que hizo que tuviera que abandonarla porque no lo sentía más mi lugar, todo mi cariño no era correspondido, todos mis sueños se morían allí.  Sí, estaban (están) mi familia y mis amigos más queridos, pero ellos no pueden vivir mi vida, sólo yo, y mis intentos de establecerla resultaban inútiles - excepto conocer a mi marido, pero ello ya me llevó lejos, al norte, al frío, con sonidos extraños y caras diferentes, y allí empezó la vida que yo quería (trabajo y familia), aunque no en el lugar que siempre pensé.
Desde entonces, siempre ha sido así, una especie de huida hacia adelante, hacia otros lugares, intentando buscar el hueco donde encajar.
Y lloré, vaya si lloré apoyada en los muros de la iglesia con el abrazo siempre presente, cálido y reconfortante de R, que me recuerda que donde estemos los 4, ahí está en realidad el hogar y que no hay que pensar tanto, sino vivir. Y es en realidad una buena vida la que tenemos, con sus dificultades y sus alegrías y ventajas, sólo que a veces resulta bastante duro.


Sólo hay un oasis que permanece inalterado, el pueblo de mi madre y su familia, al lado del mar, ahí es el reposo y la energía para seguir en marcha y caminando. El acento lánguido y dulce del valenciano, sonido de mi niñez,  el sol brillante y el azul intenso, la inmensa playa, la confirmación que me llegó en mi adolescencia que valía, de lo que era la amistad de verdad, lo que son los buenísimos amigos, la gente de la que quieres estar rodeada siempre, que no te deja, que está ahí para levantarte en los momentos de soledad y para disfrutar en los momentos de cercanía, esa relación que intentas reproducir en otros lugares pero nunca va a ser igual, puesto que al ser nómadas, estamos expuestos a la brevedad - meses, años a lo sumo -  del contacto.
La que no importa tanto la distancia, porque sí los notas cerca, cerca de verdad y cada reencuentro es una explosión de alegría y que gracias a ellos las redes sociales sí tienen significado de ser, pero no los pueden sustituir jamás...



Ahora de vuelta, tras el paréntesis navideño que supuso una relajación de la rutina,la ayuda de los abuelos, ver a los pequeños en la calle al sol casi a todas horas, los amigos de veintitantos años,  vuelve la rutina durante otros 6 meses y estamos alterados, mucho, hay algo que nos falta, y esta falta nos enfada y nos aleja entre nosotros,  nos cambia hasta que vendrá el día que nos volveremos a acostumbrar y seguiremos bien. Nunca debemos olvidar que mientras estemos los 4 juntos, tendremos un hogar.

Son los viajes de ida y vuelta.  Nuestra vida.
There and back again - our family's tale






13 comentarios:

  1. Respuestas
    1. un beso, Rousmeri, porque siempre estás ahí

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  2. ¿Recuerdas que una vez te dije que no sabía cómo era vivir muchos años en el extranjero y me dijiste que era igual que unos meses o un año, pero más tiempo? Por supuesto que tenías razón, pero esa nostalgia, esa tristeza y morriña (palabra inventada por los gallegos emigrantes) se tiene cuando el período es largo, sin billete de vuelta. Yo nunca he vivido tanto tiempo lejos de mi país como en tu caso, pero puedo imaginarme que debe de ser casi imposible no tener esos sentimientos contradictorios. Creo que también hay un punto de idealización de lo que pudo haber sido y nunca fue.
    Afortunadamente, tienes un compañero de vida que está siempre a tu lado y dos niños felices.
    Muchos besos, guapa y no importa donde estés, la gente que te quiere te tenemos presente.
    Nos vemos en unos meses en esa extensa playa y gracias por compartir tus pensamientos.

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    1. Qué razón tienes, Carmen!!
      Has dado en el quid, es imposible no tenerlos, lo único que queda es aceptarlos y luego dejarlos marchar (el escribir ayuda a ello), y sí, cuenta mucho la idealización, sobretodo cuando estás disfrutando tanto! El "y si..?"
      Pero sabemos que es la opción correcta, lo fue entonces y aún lo sigue siendo.

      También os tengo muy muy presente, y eso, en medio año! menos incluso que la otra vez, estaremos tomando el sol en la playita y xarrant i xarrant!

      muaks!

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  3. Clavado, guapa! Totalmente! Y duro es. Hay momentos en los que se lleva mejor, pero otros... Uf! Esos otros! El día a día, la cotidianeidad se pueden transformar en un Everest muy difícil de escalar. Os queremos!

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    1. exacto, esos otros, ay madre... lo bueno, es poder ir a las reservas de energía. En cambio, las personas que no pueden, manda huevos, esas sí son de admirar

      Un besazo!

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  4. No voy a decirte que te entiendo porque nunca he vivido fuera de España... pero sí puedo escribir (de nuevo) que te admiro y que me pareces muy valiente. Y más ahora que sé que ese nomadismo es continuo...
    Mucho ánimo, y gracias por compartir lo que vives...

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    1. lo bueno que es esto de los "blojs" para desahogarse, dejarlo salir, que no vuelva y que la gente que contestáis ayudáis mucho a que seamos "valientes" (siento no poder sentirme así, cuando me metería en la cama sin salir un porrón de días, del puritito miedo! :P )

      Pero viniendo de ti, lo digo siempre, es un piropazo y muchas gracias por seguir aquí

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    2. Esther, ser valiente no es tener miedo, sino seguir adelante a pesar de él...

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  5. Pues yo creo que sí que eres muy valiente y muy fuerte. Hay mucha gente aquí muriendose de asco por no poder hacer lo que tu haces. El otro día me lo contaba una señora. Su hijo arquitecto, en paro, se había ido al extranjero pero había vuelto porque no lo aguantaba. Otro compi mío, de alemán, también arquitecto, regresó de la suiza francófona porque no le gustaba aquello. Otra, ingeniera esta vez, agotando el paro hasta el final para retrasar lo más posible su marcha a Alemania y eso que tiene hermana allí y todo. Así que no digas que no eres valiente porque no es verdad.

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    1. gracias Rous, diciendo esto me doy cuenta que es fácil teniendo a R y los peques, aunque conozco otros casos, que no les compensa aún estando con pareja.

      Cuando en Holanda y Ray viajando tanto y con dos peques, la verdad es que me lo planteé muy seriamente el regresar - pero todo esto ya va dentro de los "y si.."

      Es muy complejo, pero al fin y al cabo, son nuestras decisiones

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  6. Gracias a tu vida nómada estás teniendo una serie de experiencias enriquecedoras que forman parte de tu bagaje, de tu vida.
    Puede que llegue el momento en que echéis raíces... o no, pero mientras tanto, vas haciendo camino al andar.
    Y como dice una conocida mía ¡el tiempo no existe! así es que ya estás aquí otra vez dentro de nada.
    Un abrazo valenciano para amortiguar tu morriña.

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    1. gracias Amama!!

      es cierto, tengo unas experiencias que mucha gente querría y no hay que desdeñarlas y mientras echamos raíces, a atesorarlas, porque me doy cuenta de algunos cambios -creo que a mejor - que no se hubieran dado probablemente de no tener esta vida

      Gracias siempre por tus consejos y abrazos, un beset fortíssim!

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